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La temperatura media en enero, el mes más cálido del verano, oscila entre los 4ºC en la costa y los -40ºC en el interior del continente. Durante el invierno, la media se sitúa entre -23ºC (-9,4ºF) y -68ºC (-90,4ºF). La temperatura mínima registrada fue de -89ºC (-128,2ºF). En todo el continente, las escasas precipitaciones se producen sobre todo en forma de nieve.

El continente antártico se considera en parte un desierto, a pesar de la enorme reserva de agua dulce que posee, porque las precipitaciones son limitadas, y además, cuando el agua está en forma de hielo o nieve, no ayuda a la flora y la fauna. Sólo un pequeño porcentaje de las precipitaciones se produce en forma de lluvia, durante el verano austral y, principalmente, en las zonas costeras y las islas circundantes. Los fuertes vientos son característicos de la Antártida.

Están condicionados por el anticiclón (o centro de altas presiones) que suele desarrollarse en el interior del continente, desde donde se generan vientos que se dirigen al norte y al noreste, debido al efecto Coriolis, y la zona ciclónica (o centros de bajas presiones), situada en latitudes subpolares. Son frecuentes los temporales de nieve y viento, sin tormentas eléctricas. El viento puede alcanzar los 200 km por hora, con rachas incluso superiores. Son típicos de la región los vientos catabáticos, que descienden hacia la costa desde el interior. Es habitual que se formen ventiscas, que arrastran nieve, por lo que también se conocen como vientos blancos.

[Foto de Pixabay]